El idilio de Jan Ullrich con el Tour de Francia es sobradamente conocido. Fue en la ronda gala donde el alemán se dio a conocer al mundo en 1996, pero no fue hasta 1997 cuando verdaderamente rompió todos los esquemas al proclamarse campeón y enfundarse el maillot amarillo. El alemán marcó una época, consolidándose como uno de los corredores más completos de unos años en los que eran especialistas puros: o escaladores, o contrarrelojistas. Él lo cambió todo. Ese carácter y esa huella son las razones por las que es uno de los más queridos y afamados, como se pudo ver en su visita a la ‘Grande Boucle’.
Ullrich y la verdad sobre el 'método Pogacar': "Tiene que hacerlo, si no ese esfuerzo no sirve"<br>

Información compartida por Deportiva 993.