Actualizado el 16/08/2026 12:19 CEST
Echar talco sobre un coche puede parecer uno de esos trucos caseros que circulan por internet sin demasiada explicación. Sin embargo, su aplicación en el coche tiene un fundamento muy concreto y es el de aplicarlo sobre determinadas juntas y piezas de goma. De hecho, documentación de fabricantes y especialistas recoge este uso desde hace años.
La razón por la que este truco funciona es que el talco tiene propiedades interesantes como el polvo seco y deslizante. Su utilización puede ayudar a evitar que determinadas superficies de goma se peguen entre sí y facilitar así su movimiento, especialmente ahora que los contrastes térmicos pueden dañar las puertas o ventanillas.
Para qué sirve realmente echar talco en el coche
El talco pude utilizarse para proteger determinadas juntas de goma del vehículo, especialmente las que rodean puertas y ventanillas. Un manual de mantenimiento de vehículos Hobby recomienda expresamente frotar ligeramente con talco las gomas de las puertas y ventanas.
El objetivo de esto es que la superficie permanezca seca y con menos tendencia a adherirse. Esto puede resultar especialmente útil cuando las gomas entran en contacto con superficies que deben deslizarse o separarse con facilidad.
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Pol RodríguezCuando se habla de "poner talco en el coche", conviene matizar que no significa espolvorearlo indiscriminadamente sobre la carrocería. La aplicación a la que hacen referencia las fuentes consultadas está relacionada principalmente con juntas, perfiles y componentes de goma.
El propio manual de mantenimiento de Hobby diferencia claramente entre el cuidado de las superficies pintadas y el tratamiento de las juntas. Para estas últimas recomienda frotar ligeramente con talco, mientras que para la pintura aconseja productos específicos de conservación como cera para carrocería.
Cómo aplicar el talco sin dañar el coche
Si se utiliza para este fin, lo importante es actuar sobre la zona adecuada. Las juntas deben estar limpias y secas antes de aplicar una pequeña cantidad de polvo. No es necesario cubrirlas con una capa gruesa. La finalidad es dejar una cantidad ligera que reduzca la adherencia y facilite el contacto entre las superficies.
También conviene evitar que el polvo termine sobre zonas en las que pueda resultar contraproducente, como por ejemplo:
- Frenos y discos de freno: el talco no debe acabar en superficies de frenado.
- Neumáticos, especialmente la banda de rodadura: no interesa añadirles polvo.
- Limpiaparabrisas y parabrisas: puede dejar residuos y afectar a la visibilidad.
- Sensores y cámaras del coche: mejor mantenerlos limpios.
- Cerraduras o mecanismos que necesiten lubricantes específicos.
En particular, no debe confundirse este mantenimiento de las juntas con un tratamiento de pintura exterior.
En definitiva, más que un truco casero, conviene entenderlo como un método para mantener determinadas partes del coche. Utilizado en el lugar adecuado y en pequeñas cantidades, puede ayudar a mantener estas piezas deslizantes y reducir problemas derivados de la humedad, el frío o la adherencia.
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