
- Marta Pérez
Periodista
Actualizado el 27/07/2026 07:00 CEST
Algunos nadadores españoles viven en estos días un proceso de paso desde el fin del Campeonato de Europa júnior de Múnich hacia el Campeonato de Europa absoluto de París. Es el caso de Irene Ciércoles Galve (Andorra, Teruel, 10-5-2010). A sus dieciséis años recién cumplidos, se prepara para su estreno con la selección en un gran campeonato.
Pero se prepara tras haber conseguido con creces el objetivo que se marcaba al inicio de la temporada. Centraba sus deseos en lograr una medalla europea júnior individual, puesto que ya contaba con dos oros del pasado año: en Múnich consiguió un oro en 100 espalda, dos platas en 50 libre y en 50 espalda y un bronce en 4x100 estilos. Tachado a lo grande ese reto, Irene Ciércoles atiende a MD.
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Marta PérezOro y cuádruple medallista europea júnior este verano. ¿Cómo van estos días de ajetreo? ¿Ha podido descansar?
Vine para estar con el equipo porque el martes por la noche cogí un avión para ir a Sierra Nevada con las mayores, para preparar el Europeo absoluto. He estado ocho días, hasta este pasado miércoles. Vamos al CAR un par de días antes del 7 de agosto, cuando viajamos a París.
A un Europeo absoluto tras haber brillado en el Europeo júnior. ¿Presión fuera tras su gran campeonato por edades?
Sí, a ver qué sale. He acabado muy contenta con el Europeo júnior. No me lo creía cuando vi el oro en el 100 espalda. Estaba contenta con las segundas posiciones previas, pero cuando vi el primer puesto me alegré mucho. Tampoco me creía el tiempo de las semifinales de 50 crol. Haber conseguido el oro me motivó más para el relevo, aunque sin él también me hubiera ido muy contenta.
Cuando hablamos hace unos meses colocó como objetivo ganar una medalla individual en el Europeo júnior. Ha logrado un oro, dos platas y un bronce por relevos. Ver que el trabajo de la temporada sale, ¿qué le supone?
Estoy muy contenta por eso mismo. Aparte del trabajo, por el ambiente del equipo. Mis compañeros me ayudan a mí y yo les ayudo a ellos. Todo el equipo ha hecho un gran campeonato y eso es algo que me alegra mucho.
Habla del grupo. ¿Qué importancia tiene? Porque se cierto que se llegaba con un líder claro que era Luca Hoek, con usted como referente femenina, pero han sido ocho nadadores totales los que han subido al podio (Carlota Rodríguez, Juan Vallmitjana, Joaquín Pavón, Lucía Gregoria Martínez y, en el relevo, también Sara Costa y Carla Bellón).
Motiva mucho al equipo ver que tu compañera hace medallas. Te da un plus para esforzarte. Nos animamos unos a otros, tenemos un ambiente muy cooperativo. Eso ayuda a que todo salga bien.
En la final de 50 espalda me puse presión por haber sido primera en eliminatorias y en semifinales. Me desconcentró un poco, pero aprendí para lo que me quedaba de campeonato
Tiene solo dieciséis años pero ya había ganado dos oros por relevos en el Europeo júnior del año pasado. ¿En qué le ha ayudado esa experiencia previa?
El año pasado fui sin presión para ver cómo funcionaba todo. Este año ya sabía cómo iba, así que tenía la sensación de que podía competir de verdad. Me llevé un poco de decepción cuando nos quedamos con el primer relevo en series, pero luego todo fue mucho mejor.
Solo Luca Hoek y e Irene Ciércoles tienen, de entre los nadadores españoles, tres medallas de oro europeas júnior. Le quedan cartuchos por delante en próximos años en continentales de esta categoría. ¿Qué le supone?
Ahora que lo sé me dan ganas de volver a competir (risas). A ver si lo podemos mejorar.
Empezó el campeonato con la plata en 50 espalda. Tenía 27.86 como marca personal e hizo 27.97. ¿Le quedó algo dentro a pesar de la plata?
Sí y lo hablé con mi entrenador Carlos Peña. Los subacuáticos no los estábamos clavando como otras veces. Pero pese a ello acabé muy contenta, porque segunda de Europa es algo increíble. Creo que esa rabia me ayudó para las semifinales del 50 crol.
Irene Ciércoles, con su oro en 100 espalda y su bronce en 4x100 estilos del Europeo júniorCN Sant AndreuAntes de ir al crol, ¿qué pasó en la salida de ese 50 espalda? No fue la mejor.
Creo que al ser el primer día iba un poco nerviosa, más de lo normal. Quizá por eso no clavé la salida. Eso ya llevó a que el subacuático tampoco fuera el que queríamos. No me coloqué como debía y eso provocó que no tuviera la misma fuerza en las piernas al impulsarme en la pared. Entonces, a su vez, eso llevó a que, con las patadas que hago normalmente en esta prueba, no llegaba a la pared. No cuadré los quince metros y eso me descolocó mucho. Mi fuerte es el subacuático y, al no aprovecharlo al cien por cien en una competición así, ves que un mínimo detalle te hace perder.
Pero, ¿por qué sucedió eso allí?
Creo que por los nervios. Me puse presión por haber sido primera en eliminatorias y en semifinales. Me desconcentró un poco, pero aprendí para lo que me quedaba de campeonato.
En esa prueba de 50 libre fue plata también con 24.91 y con un 24.82 en semifinales. Llegaba con 25.21 segundos. Es una rebaja muy grande de tiempo. ¿Por qué?
La salida la hemos mejorado mucho en el CAR. Peña y yo hemos fuimos a trabajar con Andreu (Roig, el biomecánico) para que me grabaran y ver qué se podía mejorar. Además, yo soy una persona muy competitiva y llevaba la rabia de la plata dentro. Creo que se notó. Allí salió todo bien. Me enfoqué en lo que me tenía que enfocar.
Hablaba antes de que se puso presión en el 50 espalda. ¿Se presiona más en la espalda que en el crol? O dicho de otra manera, ¿le quedó rabia en 50 espalda porque se le fue el oro por tres centésimas y le supo mejor la plata en el 50 libre?
No. Era más bien porque el 50 espalda era la primera prueba y había ido en esa posición de liderato en las dos rondas anteriores. Me dio un poco de rabia en las dos pruebas, pero acabé más contenta en el crol porque logré bajar de veinticinco segundos dos veces. Así que la rabia no fue la misma. Es cierto que la diferencia fue muy pequeña en las dos pruebas con respecto al oro, pero no me podía pedir más, porque también la exigencia física de ese inicio fue grande.
Hemos mejorado la frecuencia de brazada en el crol. En el análisis biomecánico me cogieron los parciales de veinticinco segundos y vieron que la frecuencia no bajaba, así que había que trabajarla. Lo que hemos hecho es estirar más los brazos. En la llegada de 50 espalda hice algo raro y lo corregí para el 100 espalda
Comentaba también hace unas semanas que había trabajado la frecuencia de brazada en el crol. ¿Se notó?
Sí, lo hemos mejorado. En el análisis biomecánico me cogieron los parciales de veinticinco segundos y vieron que la frecuencia no bajaba, así que había que trabajarla. Lo que hemos hecho es estirar más los brazos. En vez de doblar el codo, hago más molinillo. Es algo que vamos trabajando en los entrenamientos, en los que me focalizo en eso. Cada día nos focalizamos en una cosa y poco a poco las vamos juntando. En la competición ya toca pensar en todo a la vez, así que voy interiorizándolo poco a poco. Por ejemplo, el trabajo que estoy haciendo en la salida me cuesta un poco más de interiorizar que el del nado. En la competición te focalizas en lo más importante, que para mí es el final de brazada y empujar con los dos pies en la salida.
Las dos pruebas de cincuenta metros se decidieron en las llegadas y se le fueron por unas centésimas. ¿Hay margen de mejora ahí?
Yo voy apretando los dientes, a tope hasta el final. Sí me han dicho que en la llegada de espalda hice algo raro y con ese movimiento me metieron la mano. Lo corregí para el 100 espalda y salió bien. En crol no creo que la llegada fuera mala.
En el 100 libre firmó un 54.68, ocho centésimas por debajo de la marca personal. Se fue por poco también el bronce.
Sí, pero con ese cuarto puesto acabé muy contenta. Entré con un octavo puesto en el Europeo y al principio no quería nadar esa prueba. Es una prueba que me sale fácil a nivel de sensaciones normalmente, pero me daba miedo que no las tuviera porque en el 200 libre ya me pasó algo similar. No quería que me empezara a dar miedo por eso. A nivel mental no tenía la misma confianza que en las pruebas de cincuenta, al menos en este momento. Peña me convenció. En el Campeonato de España pasamos lento para volver fuerte y decidimos repetir la táctica. Salió bien. Además con el entrenamiento voy cogiendo más forma.
Irene Ciércoles, junto a su entrenador Carlos PeñaRFENAl final llegó el oro. En 100 espalda le devolvió la moneda a la rumana. Ya tiene ahí la barrera del minuto.
Sí, era la prueba en la que más ganas tenía de nadar, es mi favorita junto al 100 mariposa. Iba sin presión porque no iba por calles centrales. Además tenía la rabia de que se me había ido en dos ocasiones el oro porque me habían metido la mano al final. La salida me salió mejor y el subacuático de la vuelta también.
En cuanto a Silisteanu, nos hicimos bastante amigas. Terminamos empate. A ver el año que viene (risas), que será su último Europeo. Espero que a mí me queden dos. De la marca, a ver el Europeo absoluto, aunque iremos a aprender y a disfrutar. Habrá que darlo todo por la mañana para ver si podemos rascar una semifinal. No noto diferencias entre la mañana y la tarde a la hora de nadar.
A nivel técnico, más allá de los resultados, ¿con qué prueba se ha quedado más satisfecha de las cuatro individuales?
Con el 50 crol y con el 100 crol. Aparte de la posición, porque llegaba peor en las listas de inscripción y porque había tenido menos mejora en los últimos tiempos, ya que son las pruebas que más había nadado. He mejorado y he terminado muy contenta.
Bronce en 4x100 estilos con Sara Costa, Lucía Gregoria Martínez y Carlota Rodríguez, con Carla Bellón en las series. ¿Qué supone una medalla por relevos, en equipo?
Fue la medalla que más feliz me hizo. Sara estaba muy nerviosa y todas le empujamos para conseguirlo. Disfrutamos mucho, porque nadar los relevos es lo más divertido del campeonato. El grupo es lo más importante. Si no te lo pasas bien en los campeonatos, es muy difícil seguir. Estás siete días con las mismas personas. Tengo muy buenas amigas en el grupo y hacer piña siempre da un plus más. Haber hecho un Europeo global así da energía para intentarlo mejorar el año que viene.
Nunca me he puesto muy nerviosa por competir. Si me pasa algo malo me quejo, como todo el mundo, pero hasta un punto. Hay que pasar página. Mis padres siempre me han dicho que una cagadita no debe hacer una cagada más grande
Da la sensación cuando habla de que los nervios o la frustración por quedar segunda a unas centésimas o cuarta no van con su personalidad. ¿Es cierto?
Nunca me he puesto muy nerviosa por competir. Si me pasa algo malo me quejo, como todo el mundo, pero hasta un punto. Hay que pasar página. Mis padres siempre me han dicho que una cagadita no debe hacer una cagada más grande. Las centésimas eran energía para la siguiente prueba.
¿Trabaja con psicólogo deportivo?
No, todavía no. Hacemos dinámicas en el club y a veces trabajamos así en grupo, pero normalmente no. De momento no siento que lo necesite porque no noto presión. Igual cuando dé un salto a nivel absoluto sí lo necesito. Yo tengo confianza con mi entrenador Carlos Peña y le puedo contar todo cuando salgo del agua. Le transmito si tengo más nervios o no y él me ayuda.
Con el paso de Luca Hoek a edad absoluta se va a convertir en la referente de la generación júnior. ¿Qué le supone esto?
Me da energía y me provoca orgullo ver que mis compañeros puedan recurrir a mí si necesitan ayuda. No tengo mucho recorrido, pero sí voy aprendiendo de los mayores e intento ayudar a mis compañeros si lo necesitan. Soy una persona bastante social en eso.
A sus dieciséis años, ¿cómo de interiorizada tiene la importancia del entrenamiento invisible? Alimentación, descanso...
Bien. Como sano, aunque no tengo una dieta ni nada. Soy consciente de que en los campeonatos hay que irse a dormir pronto. Peña me decía una hora y yo la cumplía y ya está. Sé que hay que hacerlo. Sé que es importante controlar los horarios de siesta, cuidar los descansos y saber lo que es bueno y lo que no. Nadie quiere ir a un Europeo para que estas cosas te lleven a hacerlo mal.
Irene Ciércoles, una de las grandes sensaciones de la temporada en la natación española y una de las grandes puntales en categoríasRafa Babot (especial para RFEN)¿Es muy autoexigente?
De pequeña era más autoexigente que ahora, aunque lo sigo siendo. Sentía que me metía mucha presión yo sola. Hubo un punto en el que vi que tenía que relajarme un poco en esta faceta. Sí que es cierto que cuando no consigo un objetivo puedo pasarme un día enfadada. Luego sí reflexiono y miro qué ha fallado para buscar otra oportunidad. Utilizo la rabia en buen sentido.
Va a tener otra oportunidad, pero muy diferente, en su primer gran campeonato absoluto, el Europeo de París. Presión cero. ¿Cómo lo afronta? ¿Qué le puede suponer a nivel de aprendizaje de cara al futuro?
Voy a aprender y a disfrutar. Quiero darlo todo, pero este no es un campeonato en el que nadie espere nada de mí. Es un mundo diferente al Europeo júnior. Quiero ver cómo funciona todo y empezarme a acostumbrar para tener práctica cuando me toque empezar a competir de verdad. Tengo las mínimas de 50 y de 100 espalda y a ver qué pasa con el relevo de estilos. Aún no lo sé.
De pequeña era más autoexigente que ahora, aunque lo sigo siendo. Sentía que me metía mucha presión yo sola. Hubo un punto en el que vi que tenía que relajar un poco esta faceta
¿Qué espera de París? ¿Se nota mucho la diferencia de edad o el compartir equipo con gente que es medallista mundial?
Espero ver a gente muy profesional y, en eso, muchas diferencias con los júnior. En el CAR ya lo noto. Con los compañeros, los conozco a todos. En Sierra Nevada he coincidido con la mayoría y hemos ido haciendo grupo. No es algo desconocido del todo.
¿Qué objetivos se marca?
Me gustaría intentar conseguir una semifinal. No sé cómo voy en las listas de entrada, pero me gustaría. Peña me ha dicho que es posible y lo voy a luchar. En el 100, por sensaciones, me veo mejor que en el 50 espalda porque en la prueba corta no me he ido con las sensaciones de hacerlo perfecto del júnior.
¿Qué le queda hasta París?
He querido competir en el Campeonato de España júnior porque son mis amigas del club y necesitaba esa gasolina. Ahora vamos al Trofeu del Sabadell del Circuit (29 y 30 de julio) con todo el equipo.
Y después de París, ¿qué? ¿Juegos Olímpicos de la Juventud el próximo año?
No he pensado nada de la temporada que viene. Vamos pasito a pasito antes de marcar nuevos objetivos. En principio nos han dicho que no vamos a estos Juegos de la Juventud, pero habrá Mundial absoluto y Europeo júnior. Sobre el papel serán los objetivos.
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