Jon Morillo intentará completar diez Everesting consecutivos en diez puertos distintos, un desafío inédito de ultrafondo que explica en MARCA con todo lujo de detalles
Jon, en dos imágenes de archivo.Actualizado 04/08/2026 - 08:53CEST- Compartir en Facebook
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El irundarra Jon Morillo arrancará el próximo 9 de agosto uno de los desafíos más extremos jamás planteados sobre una bicicleta: completar diez Everesting en diez días consecutivos y en diez puertos de montaña diferentes. La aventura finalizará el 18 de agosto después de recorrer cerca de 2.300 kilómetros y acumular alrededor de 90.000 metros de desnivel positivo.
Jon Morillo, acompañado de su pareja.Un Everesting consiste en ascender de forma repetida un mismo puerto hasta alcanzar los 8.848 metros de desnivel, la misma altura que el monte Everest. El reto de Jon (cuya cuenta en Instagram es @trainutrijm) ya se ha llevado a cabo durante varias jornadas consecutivas, pero siempre sobre una única subida. Morillo quiere añadir ahora una dificultad física, mental y logística todavía mayor, cambiando de puerto cada día y desplazándose entre Navarra y Gipuzkoa.
Morillo, con sus padres.“Vi que nadie había hecho diez Everesting en diez días consecutivos y en diez puertos distintos. Sí que había una persona que había completado diez en el mismo puerto, pero en 11 días y 23 horas. Ahí fue cuando decidí intentar algo diferente”, explica Jon Morillo a MARCA.
El ciclista guipuzcoano, que es entrenador de ciclismo en el club ciclista irunés y al que Mikel Lizasoain (@nutriza.method) le ayuda con la nutrición, lleva más de una década vinculado a este deporte. Durante años compitió de forma habitual, aunque acabó perdiendo la motivación y decidió aparcar la bicicleta. Encontró entonces una nueva vía de escape en el trail running y comenzó a participar en pruebas de larga distancia, hasta que una lesión le obligó a detenerse.
La familia de Morilla, animándole.“Después de competir durante diez años acabé cogiéndole bastante asco a la bici. Empecé a correr mucho, me lesioné y, a raíz de esa lesión, volví a coger la bicicleta con más ganas y con una mentalidad completamente diferente”, relata.
El regreso no estuvo marcado por la competición, sino por el deseo de disfrutar del proceso y buscar retos personales. El año pasado se propuso realizar el Camino de Santiago de una sola vez y, durante su preparación, conoció el mundo del Everesting. Uno de sus entrenamientos consistió en completar uno en Irún, la ciudad en la que nació y en la que ha vivido toda su vida.
“Me gustó tanto el ambiente y el propio reto que, cuando terminé el Camino de Santiago y salió todo bien, empecé a investigar marcas y desafíos de ultrafondo. Así descubrí que existía la posibilidad de intentar algo que todavía no había hecho nadie”, señala.
Morillo, con su bici.A partir de ahí comenzó a diseñar un proyecto de varios meses que le permitiera llegar preparado al mayor desafío de su vida deportiva. Desde enero ha completado un Everesting cada mes. En abril decidió poner a prueba sus límites con un triple Everesting, una experiencia con la que quiso comprobar cómo respondían su cuerpo y su cabeza después de varios esfuerzos consecutivos.
La tienda de Irun Bike Center..“Todo este año ha sido una preparación. He hecho un Everesting al mes, completé el triple y ahora llega el reto grande. Quería saber cómo reaccionaba tanto física como mentalmente antes de afrontar diez días seguidos”, explica.
Un reto muy especial
La primera jornada tendrá lugar el 9 de agosto en elpuerto de Amezti en Ituren. Los tres primeros días transcurrirán por la zona navarra y después el desafío se trasladará a Gipuzkoa, donde Morillo afrontará siete nuevas ascensiones. Entre ellas estará Jaizkibel, uno de los puertos más conocidos del ciclismo vasco y habitual protagonista de la Donostia Klasikoa.
El desenlace llegará el 18 de agosto en la subida a la ermita de San Marcial, en Irún. Allí completó su primer Everesting y allí quiere cerrar el círculo ante su gente.
“El último día será en San Marcial, donde hice el Everesting del año pasado. Terminar en casa, en Irún, tiene para mí un componente emocional muy especial. Es el lugar donde empezó todo y me parecía la forma perfecta de acabar”, afirma.
.La logística será uno de los grandes desafíos del proyecto. Sus padres se encargarán de coordinar los desplazamientos y la organización diaria. La familia ha alquilado una autocaravana con la que viajará de puerto en puerto durante los diez días. El tiempo de descanso será mínimo, ya que Morillo calcula que podrá dormir una media de entre tres y cuatro horas por jornada.
“Van a salir unos 2.300 kilómetros y cerca de 90.000 metros de desnivel. No sé exactamente cuántas horas podré dormir, pero calculo que entre tres y cuatro horas de media. La recuperación va a ser casi tan importante como pedalear”, reconoce.
El ciclista contará también con apoyo técnico y material durante toda la aventura. Es embajador de Focus, que le proporciona las bicicletas y el equipamiento, y trabaja con Irun Bike Center. Además, tendrá colaboración para la alimentación, la ropa y la recuperación muscular, un aspecto fundamental para poder afrontar diez esfuerzos de semejante magnitud sin apenas descanso.
Jon, con su bicicleta.Más allá de la búsqueda de un registro deportivo inédito, Morillo quiere que el reto sirva para transmitir un mensaje de constancia y superación personal. Su objetivo es demostrar que los grandes desafíos no se construyen de un día para otro, sino a través de pequeños pasos, muchos meses de preparación y una disciplina diaria.
“Quiero transmitir que los objetivos grandes se consiguen trabajando cada día. Todo empezó con un reto pequeño, después llegó el Camino de Santiago, luego los Everesting mensuales y ahora este desafío. Para mí, lo importante es todo el proceso que hay detrás”, concluye.
El próximo 9 de agosto comenzará la prueba definitiva. Diez días, diez puertos, casi noventa mil metros de desnivel y una autocaravana recorriendo Navarra y Gipuzkoa detrás de un sueño. Jon Morillo ya no busca recuperar la motivación perdida. Ahora quiere descubrir hasta dónde puede llevarle.
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