Fútbol

Bangkok, del street food al fine dining

Bangkok, del street food al fine dining
Bangkok, del street food al fine diningBangkok, del street food al fine diningReportajes

Bangkok consolida su lugar en el mapa gastronómico mundial con una escena que mezcla alta cocina, tradición callejera, coctelería de autor y experiencias culinarias sin complejos

  • Carlos hernández

Actualizado el 04/10/2026 12:20 CEST

En estos tiempos en los que algunos cuestionan el modelo de fine dining actual, una de las capitales fundacionales del street food da un paso adelante proponiendo una escena de alta cocina contemporánea vitalista, libre y sin complejos. Bangkok se sitúa así definitivamente como un nodo gastronómico ineludible para quien entiende el buen comer como excusa para viajar.

Una etiqueta válida para expresar lo que transmite la ciudad sería "gastronomía en evolución constante". En Bangkok puedes probar bocados deliciosos en cualquier momento y en cualquier rincón. Uno cree que va a una cena convencional, pero termina entrando en una casa china de cinco plantas, en una barra con vistas al Gran Palacio, en un hotel donde Manhattan aparece servido en tragos, o en una villa donde dos gemelos alemanes cocinan con una delicadeza sublime.

Bangkok, del street food al fine diningBangkok, del street food al fine diningPropias Foodie

Y eso sin olvidar, imposible hacerlo después de vivido, el bautizo de Gaggan Anand, donde la alta cocina experiencial se funde con el teatro, la performance y la sesión de un chef DJ y su equipo coral.

La ciudad es pura interferencia: templos, motos, humedad, neones, hoteles, callejones con olor a caldos y especias, mercados, speakeasies y restaurantes convertidos en experiencias envolventes.

Restaurantes

El viaje comienza en el hotel St. Regis Bangkok. Allí, IGNIV Bangkok, de Andreas Caminada, mira a Suiza con una estrella Michelin desde una precisa alta cocina para compartir. Platos que circulan con buena dinámica, precisión helvética sin rigidez y un lujo muy doméstico exento de artificios.

El universo de Chef Ton aparece en dos registros complementarios. En Nusara (una estrella Michelin y puesto número 35 en The World’s 50 Best Restaurants), rinde homenaje a su abuela con una propuesta definida como Colorful Thai Cuisine: sabores reconocibles y profundamente tailandeses, destilados con sensibilidad contemporánea. La vista al Gran Palacio y al Bangkok histórico hace el resto.

En Le Du (otra estrella Michelin y número 30 en The World’s 50 Best Restaurants), en cambio, la mirada se vuelve más conceptual. El nombre viene del tailandés y no del francés, y remite a la temporada como punto de partida para una cocina basada en producto local, técnica internacional y elegancia urbana. Si Nusara trabaja desde la memoria familiar de Chef Ton, Le Du parece algo más enfocado hacia la idea de una Tailandia más moderna que no renuncia a su raíz y que sigue las estaciones del año para inspirar y crear su menú.

Bangkok, del street food al fine diningBangkok, del street food al fine diningPropias Foodie

Potong desplaza esa memoria hacia la identidad chino-tailandesa. El restaurante (número 13 en World’s 50 Best Restaurants y una estrella Michelin) es hoy uno de los más demandados de la ciudad. La chef Pichaya "Pam" Soontornyanakij ha reconstruido el antiguo edificio de medicina tradicional donde vivía de pequeña con su familia para convertirlo en una experiencia vertical continua de cinco plantas. Su cocina es aromática, creativa, atrevida y femenina. 

Esa capacidad para convertir un restaurante en un universo alcanza una de sus máximas expresiones con Gaggan Anand. Primero, Ms. Maria & Mr. Singh, su fantasía indo-mexicana. India y México comparten chiles y pimientas, especias y aromas, maíz, tacos, naans, salsas e intensidad de color y sabor.

Después está Gaggan (número 6 en The World’s 50 Best Restaurants y una estrella Michelin), el concepto que su creador define como el "anti fine dining": teatro, performance, sesión de DJ y menú degustación en un laboratorio emocional que recuerda que la alta cocina puede y debe ser divertida a la par que sabrosa y con depurada técnica.

En el extremo opuesto está Sühring (número 22 en The World’s 50 Best Restaurants y el segundo y más reciente tres estrellas Michelin en Bangkok). Quizá fue, para mí, la visita que me mostró la paradoja del viaje. En una villa ajardinada, los gemelos alemanes Thomas y Mathias Sühring han creado una de las cocinas más delicadas y elegantes del mundo.

Panes, encurtidos, salsas y versiones de elaboraciones tradicionales aparecen en una cocina silenciosa y precisa. Sühring alcanza ese difícil equilibrio entre un menú inolvidable y una experiencia que nos libera justo antes de volverse demasiado intelectual.

Bangkok, del street food al fine diningBangkok, del street food al fine diningPropias Foodie

Bares

Si los restaurantes muestran cómo Bangkok piensa, sus bares explican cómo la ciudad respira de noche. En The St. Regis Bangkok sorprende The Bar, donde el barman grancanario Brian González ha encontrado un territorio inesperado: Bangkok mira a Nueva York. Su carta Portraits of Manhattan funciona como una colección de escenas líquidas inspiradas en la ciudad donde nació la marca St. Regis. La memoria urbana da vida a cócteles construidos con técnica y melancolía cosmopolita.

Desde esa lectura hotelera, la ciudad empuja hacia otro tipo de composición: más nocturna, más ácida, más viva. Ahí aparece Vesper, uno de los grandes bares de Bangkok, con una carta articulada en torno a las estaciones británicas. La idea podría parecer extraña en Tailandia, pero funciona por contraste.

Vesper importa una sensibilidad: primavera, verano, otoño, invierno; emocional antes que meteorológica. La idea está, pero nos libera de relatos graves. El cóctel se coloca en la primera posición de la experiencia.

Nuss Bar aparece como la antesala secreta de Nusara: rojo, pequeño y preciso, un refugio estilizado en medio del Bangkok antiguo. Sus tragos tienen equilibrio, elegancia y una hospitalidad cercana. Algo parecido sucede en el anteriormente mencionado Potong, donde Opium Bar prolonga la experiencia en clave líquida: un speakeasy oscuro y sofisticado en la última planta de esta pequeña torre hedonista.

Bangkok, del street food al fine diningBangkok, del street food al fine diningPropias Foodie

Y mientras tanto…

Y mientras tanto, la ciudad sigue latiendo a una escala más directa: productores, fruta, pan, café, comida preparada, expatriados, locales y pequeños proyectos se entrelazan en una realidad mezclada y ecléctica.

La alta cocina de la ciudad no flota en el vacío; se alimenta y se favorece con una cultura del producto, de la calle, de la mezcla total a gran velocidad que proporciona un paisaje de vértigo positivo con múltiples capas superpuestas para completar el método Bangkok, que no separa sino mezcla, con una elegancia y una valentía fascinante, lujo y calle, bar y restaurante, templos y neones.

Mostrar comentarios
Información compartida por Deportiva 993.

Artículos relacionados